Alexandre Dumas

En cuanto a vos, Morrel, he aquí el secreto de mi conducta. No hay ventura ni desgracia en el mundo, sino la comparación de un estado con otro, he ahí todo.

Sólo el que ha experimentado el colmo del infortunio puede sentir la felicidad suprema. Es preciso haber querido morir, amigo mío, para saber cuán buena y hermosa es la vida.

Vivid, pues, y sed dichosos, hijos queridos de mi corazón, y no ol­vidéis nunca que hasta el día en que Dios se digne descifrar el porve­nir al hombre, toda la sabiduría humana estará resumida en dos pala­bras: ¡Confiar y esperar!

Vuestro amigo,

Edmundo Dantés, Conde de Montecristo.

 
 
El conde de Montecristo, Alexandre Dumas
1844-45
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