Richard Bach

Caminé hasta el borde del estanque, pensé que la tierra era líquida y la toqué con la punta del dedo del pie. Sobre la hierba se expandieron ondas circulares. ¿Qué profundidad tiene el suelo ?, estuve a punto de preguntar en voz alta. Será tan profundo como yo imagine que sea. Medio metro, pensé, tendrá medio metro de profundidad y lo vadearé.

Avance confiadamente por la playa y me hundí hasta que la tierra se cerró sobre mi cabeza. La zambullida fue instantánea. Abajo reinaba una oscuridad alarmante y luché por salir a flote, conteniendo el aliento, braceando en busca de un poco de agua sólida del borde del estanque, para tomar apoyo allí.

Don se rió sentado en la hierba.

– ¿Sabes que eres un alumno sensacional?

– ¡No soy ningún alumno! ¡Sácame de aquí!

– Sácate solo.

Dejé de forcejear. Es sólida y puedo trepar fuera de ella. Es sólida… y trepé fuera, cubierto por terrones y costras de tierra negra.

– ¡Hombre, cómo te has puesto!

Su camisa azul y sus tejanos no tenían ni una mancha ni una mota de polvo.

– ¡Aaah ! – me sacudí la tierra del pelo, la saqué de mis oídos. Finalmente deposité la cartera sobre la hierba, me introduje en el agua líquida y me limpié a la manera tradicional, húmeda -. Sé que existe un mejor sistema que éste para lavarse.

– Sí, un sistema más rápido.

– No me lo expliques. Quédate ahí y ríete y deja que lo descubra por mis propios medios.

– De acuerdo.

Finalmente volví al Fleet, chorreando agua. Me mudé de ropa y colgué las prendas mojadas de los cables del avión, para que se secaran.

– Richard, recuerda siempre lo que has hecho hoy. Es fácil olvidar nuestros destellos de sabiduría, pensar que han sido sueños o viejos milagros, pasados. Nada bueno es un milagro, nada bello es un sueño.

– El mundo es un sueño, dices, y es bello, a veces. La puesta del sol. Las nubes. El cielo.

– No. La imagen es un sueño, la belleza es real. ¿Comprendes la diferencia?

Asentí con un movimiento de cabeza, a punto de entender. Más tarde, eché una mirada furtiva al manual.

El mundo
es tu cuaderno de ejercicios,
en cuyas páginas realizas
tus sumas.
 
No es la realidad,
aunque puedes expresar la realidad
en él si lo deseas.
 
También eres libre
de escribir tonterías o embustes,
o de arrancar las
páginas.
 …

Ilusiones – Richard Bach, 1977

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