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“Enseño únicamente sobre el sufrimiento y el final del sufrimiento”, decía Sakyamuni, y enunciaba las Ariya – Sacca,  las Cuatro Nobles Verdades, que forman una sola:

 

La primera Noble Verdad es dukkha, la naturaleza de la vida es sufrimiento. Ésta, oh monjes, es la Noble Verdad del Sufrimiento.

La segunda Noble Verdad es el origen de dukkha, el deseo ciego “tanha” y el apego “upadana”. Esta, oh monjes, es la Noble Verdad del Origen del Sufrimiento.

La tercera Noble Verdad es la cesación de dukkha, alcanzar el Nirvana, la Verdad absoluta, la Realidad última. Esta, oh monjes, es la Noble Verdad de la Cesación del Sufrimiento.

La cuarta Noble Verdad es el Sendero que conduce al cese del sufrimiento y a la experiencia del Nirvana. Esta, oh monjes, es la Noble Verdad del Noble Óctuple Sendero, Ariya – Atthangika – Magga.

 

Comprensión Recta, Samina ditthi
Pensamiento Recto, Samma sankappa

Palabra Recta, Sammma vaca
Acción Recta, Samma Kammanta
Modo de Vida Recto, Samma ajiva

Esfuerzo Recto, Samma vayama
Intención Recta, Samma sati
Concentración Recta, Samma samadhi

 

Sakyamuni

 

Enseñanzas de Siddharta Gautama en Benarés, luego de alcanzar la iluminación bajo el Árbol Bo.
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No basta con que el hombre sea feliz en su carne, sino que debe ser feliz en su espíritu. Porque sin felicidad y fuerza espiritual la vida es engañosa. Sin buscar las cosas del espíritu, la vida se vive a medias y está vacía.

Por vida espiritual no quiero decir el apartarse una hora de un día para estar en adoración, sino buscar las cosas del espíritu cada hora de cada día. Les pregunto: Qué hizo esta gente para encontrar iluminación y fuerza espiritual? Sólo se dedicaron a una vida que tenía poco más que trabajar?  Se les dio la oportunidad cada día de sus vidas – tal como a Uds. les será dada la elección de buscar la fuerza del espíritu o resignarse a una vida de trabajo sin significado. El resultado es siempre el mismo: sepulcros olvidados y sueños olvidados, de olvidadas gentes. No es importante lo que alguien recuerde, sino alcanzar a Dios y sostener una posición positiva del Espíritu Que Mueve Todas Las Cosas, trayendo la conciencia del hombre más cerca del Creador.

No basta con buscar las cosas del espíritu a un nivel personal. Es egoísta hacerlo así, y quienes buscan lo espiritual sólo para sí mismos no están buscando cambiar al espíritu que se mueve a través de los corazones de los hombres. Ellos están escapando, eludiendo su responsabilidad, y usando su conocimiento para su propia glorificación.

Un hombre espiritual debe trabajar por un principio, por una causa, por una búsqueda mucho mayor que la glorificación de sí mismo, para cambiar el espíritu que dirige a los hombres hacia su destrucción.

Intentar vivir una vida espiritual en la sociedad moderna es el camino más difícil que se puede recorrer. Es un camino de dolor, aislación y pruebas de fe. Pero es el único camino que puede hacer de nuestra Visión una realidad. La verdadera búsqueda en la vida , es vivir la Sabiduría de la Tierra dentro de los confines del hombre.  No hay iglesia ni templo que necesitemos para encontrar la paz, porque nuestros templos están en la naturaleza. No hay líderes espirituales, porque nuestros corazones y el Creador son nuestros únicos líderes. Nuestro número es reducido, porque pocos hablan nuestro lenguaje o comprenden las cosas que vivimos. Así, recorremos solos nuestros caminos, porque cada Visión, cada búsqueda, es única para cada individuo. Pero debemos caminar en la sociedad, o nuestra Visión morirá .

Porque un hombre que no vive su Visión, está viviendo su muerte.

Hopi

El Gran Abuelo Hopi hablando como portavoz del Gran Espíritu Guerrero sobre las Visiones que recibió en la entrada de la Gran Caverna Eterna, 1920

1. Sólo un relato de una vía
2. queda aún: que es. En ella hay muchísimos signos:
3. que siendo ingénito es también imperecedero,
4. total, único inconmovible y completo.
5. No fue jamás ni será, pues ahora es todo junto,
6. Uno, continuo. Pues, ¿Qué génesis le podrías buscar?
7. ¿Cómo y de dónde ha crecido? No te permitiré
8. decir ni pensar: “de lo que no es”, pues no es decible ni pensable
9. que no es. ¿Qué necesidad lo habría impulsado
10. a nacer, después más bien que antes, a partir de lo que no es nada?
11. De este modo, es necesario que sea del todo o que no sea.
12. Tampoco de lo que no es permitirá jamás la fuerza de la convicción
13. que se genere algo a su lado, en vista de lo cual ni generarse
14. ni perecer le consiente la justicia aflojando las cadenas,
15. sino que lo mantiene sujeto. La decisión respecto a estas cosas reside en esto:
16. es o no es. Pero se ha decidido ya, como es necesario,
17. abandonar una impensable e innombrable (pues no es
18. una vía verdadera) y tomar la otra que es y es veraz.
19. ¿Cómo podría ser después lo que es? ¿Cómo podría generarse?
20. Porque si se generó, no es, ni si ha de ser alguna vez.
21. De este modo, la génesis se apaga y el perecer se extingue.
22. Ni es divisible, pues es todo homogéneo.
23. Ni hay más aquí, lo que le impediría ser continuo,
24. ni hay menos, sino que todo está lleno de lo que es.
25. Por ende, es todo continuo, pues lo que es está en contacto con lo que es.
26. Además, inamovible dentro de los límites de grandes ataduras,
27. no tiene comienzo ni término, puesto que la génesis y el perecer
28. han sido apartados muy lejos: los rechazó la convicción verdadera.
29. Permaneciendo idéntico y en el mismo (sitio), yace por sí mismo,
30. y así permanece estable allí mismo, porque la poderosa Necesidad
31. lo mantiene sujeto dentro de las ataduras del límite que lo cerca,
32. puesto que no es lícito que lo que es, sea incompleto.
33. Pues es no-indigente; si no fuese así, carecería de todo.
34. Lo mismo es pensar y el pensamiento de que es.
35. Porque sin lo que es, cuando ha sido expresado
36. no hallarás el pensar; pues ninguna otra cosa es ni será
37. aparte de lo que es, ya que el Destino lo ató
38. para que sea un todo e inmóvil. Por ello es (mero) nombre
39. todo aquello que los mortales han establecido convencidos de que es verdadero:
40. generarse y perecer, ser y no ser,
41. cambiar de lugar y mudar de color resplandeciente.
42. Además, puesto que hay un límite extremo, está completo
43. desde toda dirección, semejante a la masa de una esfera bien redonda,
44. igualmente equilibrada desde el centro en toda dirección; pues no es correcto
45. que sea algo más grande ni algo más débil aquí o allá.
46. Pues no existe algo que no sea que le impediría llegar
47. a su semejante, ni existe algo que sea de modo que
48. de lo que es, haya aquí más y allá menos, porque es del todo inviolable.
49. Por ende, siendo igual desde toda dirección, alcanza uniformemente sus límites.
50. Con esto concluyo para ti el confiable razonamiento y el pensamiento
51. acerca de la verdad; a partir de aquí aprende las mortales opiniones
52. escuchando el orden engañador de mis versos.
53. En efecto, establecieron dos formas en sus mentes para nombrar (las),
54. de las cuales una no es correcto nombrar -en esto se han extraviado-
55. y dividieron su cuerpo en sentido contrario y les asignaron signos
56. separados los unos de los otros: a una el fuego etéreo de la llama
57. que es sutil, sumamente leve, del todo idéntico a sí mismo,
58. pero diferente de lo otro; pero también esto en sí mismo
59. es por el contrario noche ignorante, de cuerpo denso y pesado.
60. Todo el ordenamiento verosímil te lo declaro yo a ti
61. de modo que jamás te aventaje mortal alguno con su parecer.

Peri Pýseos 480-475 aC, Parmeneides de Elea

Perséfone y HadesPerséfone y Hades

 

Andrés Bello, Theodore Blondeau - 1846

“…

Lo sabéis, señores: todas las verdades se tocan, desde las que formulan el rumbo de los mundos en el piélago del espacio; desde las que determinan las agendas maravillosas de que dependen el movimiento y la vida en el universo de la materia; desde las que resumen la estructura del animal, de la planta, de la masa inorgánica que pisamos; desde las que revelan los fenómenos íntimos del alma en el teatro misterioso de la conciencia, hasta las que expresan las acciones y reacciones de las fuerzas políticas; hasta las que sientan las bases inconmovibles de la moral; hasta las que determinan las condiciones precisas para el desenvolvimiento de los gérmenes industriales; hasta las que dirigen y fecundan las artes.

…”

Andrés Bello
Discurso inaugural Universidad de Chile
17 de Septiembre de 1843

Cuando se decidió la suerte, se habló así:

“Tiempo es de concertarse. Hablad; que oigamos y que hablemos, digamos, si es preciso que la madera sea labrada, sea esculpida por Los de la Construcción, Los de la Formación, si ella será el sostén, el nutridor, cuando se haga la germinación, el alba”. “Oh maíz, oh tzité, oh suerte, oh [su] formación, asios, ajustaos” , fue dicho al maíz, al tzité, a la suerte, a [su] formación.

“Venid a picar ahí, oh Espíritus del Cielo. No hagáis bajar la boca, la faz de los Dominadores, de los Poderosos del Cielo”, dijeron.

Entonces dijeron la cosa recta: “Que así sean, así, vuestros maniquíes, los [muñecos] construidos de madera, hablando, charlando en la superficie de la tierra”.

—”Que así sea”, se respondió a sus palabras.

Al instante fueron hechos los maniquíes, los [muñecos] construidos de madera; los hombres se produjeron, los hombres hablaron; existió la humanidad en la superficie de la tierra. Vivieron, engendraron, hicieron hijas, hicieron hijos, aquellos maniquíes, aquellos [muñecos] construidos de madera. No tenían ni ingenio ni sabiduría, ningún recuerdo de sus Constructores, de sus Formadores; andaban, caminaban sin objeto. No se acordaban de los Espíritus del Cielo; por eso decayeron.

Solamente un ensayo, solamente una tentativa de humanidad. Al principio hablaron, pero sus rostros se desecaron; sus pies, sus manos, [eran] sin consistencia; ni sangre, ni humores, ni humedad, ni grasa; mejillas desecadas [eran] sus rostros; secos sus pies, sus manos; comprimida su carne. Por tanto [no había] ninguna sabiduría en sus cabezas, ante sus Constructores, sus Formadores, sus Procreadores, sus Animadores.

Éstos fueron los primeros hombres que existieron en la superficie de la tierra.

 

Junajpú Derriba a Itzam Yé (Vucub Caquix)

Vaso de los 7 dioses

 
 
Popol Vuh
Libro del consejo k’iche’

“A finales del año 1612, en una fría mañana de diciembre, un joven, pobremente vestido, paseaba ante la puerta de una casa situada en la Rue des Grands-Augustins, en París. Tras haber caminado harto tiempo por esta calle, con la indecisión de un enamorado que no osa presentarse ante su primera amante, por más accesible que ella sea, acabó por franquear el umbral de aquella puerta y preguntó si el maestro Françoise Porbus estaba en casa. Ante la respuesta afirmativa que le dio una vieja ocupada en barrer el vestíbulo, el joven subió lentamente los peldaños, deteniéndose en cada escalón, cual un cortesano inexperto, inquieto por el recibimiento que el rey va a dispensarle. Al llegar al final de la escalera de caracol, permaneció un momento en el rellano, perplejo ante el aldabón grotesco que ornaba la puerta del taller donde, sin lugar a duda, trabajaba el pintor de Enrique IV que María de Médicis había abandonado por Rubens. El joven experimentaba esa profunda sensación que ha debido de hacer vibrar el corazón de los grandes artistas cuando, en el apogeo de su juventud y de su amor por el arte, se han acercado a un hombre genial o a alguna obra maestra. Existe en todos los sentimientos humanos una flor primitiva, engendrada por un noble entusiasmo, que va marchitándose poco a poco hasta que la felicidad no es ya sino un recuerdo, y la gloria una mentira. Entre estas frágiles emociones, nada se parece más al amor que la joven pasión de un artista que inicia el delicioso suplicio de su destino de gloria y de infortunio; pasión llena de audacia y de timidez, de creencias vagas y de desalientos concretos. Quien, ligero de bolsa, de genio naciente, no haya palpitado con vehemencia al presentarse ante un maestro siempre carecerá de una cuerda en el corazón, de un toque indefinible en el pincel, de sentimiento en la obra, de verdadera expresión poética. Aquellos fanfarrones que, pagados de sí mismos, creen demasiado pronto en el porvenir, no son gentes de talento sino para los necios. A este respecto, el joven desconocido parecía tener verdadero mérito, si el talento debe ser medido por esa timidez inicial, por ese pudor indefinible que los destinados a la gloria saben perder en el ejercicio de su arte, como las mujeres bellas pierden el suyo en el juego de la coquetería. El hábito del triunfo atenúa la duda y el pudor es, tal vez, una duda.

…”

de “La Obra Maestra Desconocida”
Honoré de Balzac, 1831
 
 
 
 
 

Nicolas Poussin – The Shepherds of Arcadia – 1638

 
 
 

Jan Gossaert “Mabuse” – Young Girl with Astronomic Instrument – 1520

La alegría suprema: abundancia del ser; la suma tranquilidad: modestia del ser.  En su efecto, lo mas peculiar del cielo es lo mas común.  La fuerza del alma proporciona la posibilidad de alcanzarlo.

La vida es la raíz de la muerte; la muerte es la raíz de la vida.  La bendición nace en la desgracia; la desgracia surge en la bendición.

Los necios buscan revelaciones estudiando los signos en el cielo y en la tierra, yo busco la sabiduría investigando los signos en el tiempo y en el mundo.

Lo que las leyes y las reglas no pueden abarcar es originario, cosa milagrosa.  Ello produce todas las imágenes: las figuras del ser y los signos del tiempo, la actividad de los dioses y el secreto de los espíritus.

El misterio de como lo turbio y lo claro se vencen mutuamente … helo aquí con misteriosa claridad, lo más sublime:  la idea.

Del Yin Fu King, el libro de los complementos misteriosos.
 

 Albrecht Dürer – Melancolía – 1514

 Albrecht Dürer – Study of an Architect – 1506

 Albrecht Dürer – Apollo and Diana – 1502

 Albrecht Dürer – Rhinoceros – 1515

 Albrecht Dürer – Cupid the Honey Thief – 1495

 Albrecht Dürer – Christ among the Doctors – 1506

 Albrecht Dürer – Adoration of the Magi – 1504

 Albrecht Dürer – Self Portrait at 13 – 1484

Albrecht Dürer – Self Portrait at 22 – 1493

Albrecht Dürer – Self Portrait at 26 – 1498

Albrecht Dürer – Self Portrait at 28 – 1500

Albrecht Dürer – Self Portrait as the Men of Sorrows – 1522