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Stolen Moments, Oliver Nelson Septet
The Blues and the Abstract True, 1961
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Larga es la lista como largo el teclado, blancas y negras, marfil y caoba; vida de tonos y semitonos, de pedales fuertes y sordinas. Como el gato sobre el teclado, cursi delicia de los años treinta, el recuerdo apoya un poco al azar y la música salta de aquí y de allá, ayeres remotos y hoyes de esta mañana (tan cierto, porque Lucas escribe mientras un pianista toca para él desde un disco que rechina y burbujea como si le costara vencer cuarenta años, saltar al aire aún no nacido el día en que grabó Blues in Thirds).
Larga es la lista, Jelly Roll Morton y Wilhelm Backhaus, Monique Haas y Arthur Rubinstein, Bud Powell y Dinu Lipati. Las desmesuradas manos de Alexander Brailovsky, las pequeñitas de Clara Haskil, esa manera de escucharse a sí misma de Margarita Fernández, la espléndida irrupción de Friedrich Guida en los hábitos porteños del cuarenta, Walter Gieseking, Georges Arvanitas, el ignorado pianista de un bar de Kampala, don Sebastián Piaña y sus milongas, Maurizio Pollini y Marian McPartland, entre olvidos no perdonables y razones para cerrar una nomenclatura que acabaría en cansancio, Schnabel, Ingrid Haebler, las noches de Solomon, el bar de Ronnie Scott, en Londres, donde alguien que volvía al
piano estuvo a punto de volcar un vaso de cerveza en el pelo de la mujer de Lucas, y ese alguien era Thelonious, Thelonious Sphere, Thelonious Sphere Monk.
A la hora de su muerte, si hay tiempo y lucidez, Lucas pedirá escuchar dos cosas, el último quinteto de Mozart y un cierto solo de piano sobre el tema de I ain’t got nobody. Si siente que el tiempo no alcanza, pedirá solamente el disco de piano. Larga es la lista, pero él ya ha elegido. Desde el fondo del tiempo, Earl Hiñes lo acompañará.

Lucas, sus pianistas
Júlio Cortazar – Un Tal Lucas, 1969

Autumn Leaves – Chet Baker
Chet Baker Sextet, 1977
Supremacía a la melodía!
El más noble de los elementos de la música.
Que la melodía sea el objetivo principal de nuestras investigaciones. Trabajemos siempre melódicamente; que el ritmo se mantenga flexible y dé prioridad al desarrollo melódico, y que la armonía elegida  sea “verdadera”, es decir, seleccionada por la melodía y el resultado de la misma.
 
Technique de mon langage musical – Olivier Messiaen, 1944
 

 

  Richard Paul Lohse – Construction with Triangles – 1942

Al Held  – Jupiter IV – 1974

 Felipe Oyarzún – CGN6611 – 2011

   

 Jackson Pollock – Autumn Rhythm no 30 – 1950

 

 Henry Matisse – The Dance – 1910

De donde obtiene la naturaleza su inspiración creadora? al parecer del mismo lugar que nosotros.

La música.

CYMATICS ( del griego κῦμα “onda”) es el estudio del sonido hecho visible, una ciencia que investiga las influencias de las vibraciones en la materia. Fué el científico suizo Hans Jenny quien le otorgó el nombre a fines del siglo 20, pero las primeras anotaciones del área se remontan a Galileo, quien menciona los patrones geométricos que observó en un plato de latón, cuando al limpiarlo en su laboratorio provocó casualmente que vibrara a una cierta frecuencia.

Actualmente, se ha perfeccionado el estudio de Cymatics, y utilizando placas vibratorias es posible controlar la frecuencia de las ondas que se emiten, para observar con mayor certeza las distintas reacciones de las partículas.
Registros de esos estudios nos permiten apreciar como la naturaleza se manifiesta, desatándose y mostrándonos su orden primero, en armónicas composiciones de gran complejidad geométrica.  Finalmente nada es hecho al azar, las leyes constructivas naturales están a la vista.  Sólo hay que saber mirar.

O escuchar.

Estas bellas composiciones han servido de inspiración a pintores, músicos, arquitectos…. artistas que se han rendido frente a esta prueba irrefutable de la conexión intrínsica entre los distintos niveles y los distintos campos universales.  Cada ser, cada partícula, cada pensamiento, cada onda, produce un efecto en todo lo que lo rodea. Estamos ante la irrevocable evidencia de la permeabilidad y constante transformación de todo lo que entendemos como materia.

Cabe preguntarse, en un mundo que nos expone a estímulos cada vez mas fuertes, donde hemos olvidado el significado del silencio y en el que lo natural nos parece anticuado, una era en la que elegimos rodearnos de emisiones sinteticas de luz y sonido…como nos transforma nuestro entorno? que mundo estamos construyendo? comos nos construimos a nosotros mismos…?

Cuidamos lo que comemos, porque nuestro alimento es nuestra materia prima, ahora cymatics nos impulsa un paso más. Nos enseña que vale la pena igualmente buscar la armonía en lo que oimos y vemos, nos insta a rodearnos de frecuencias que estimulen nuestra conciencia, nos lleven al crecimiento y nos enriquezcan. Podemos y debemos ser responsables de nuestro desarrollo.

Lo que somos y seremos está ciertamente en nuestras manos.