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Empedocles, Thomas Stanley History of Philosophy
Pues de lo que no es, es imposible que algo nazca, y que lo que es perezca, irrealizable e inaudito, ya que siempre se hallará, allí donde uno quiera apoyarse.

Nada del universo está vacío, ni lleno en demasía.
Como eran antes, en efecto siguen siendo y seguirán; y nunca, creo, de ninguno de los dos ha de vaciarse el tiempo inagotable.

Y otra cosa te diré: no hay nacimiento en absoluto de ninguno de los seres mortales, ni tampoco consumación de la funesta muerte, sino tan sólo mezcla y disociación de lo mezclado es lo que hay, y “nacimiento” es un nombre que los hombres le dan.

Y cuando éstos, una vez mezclados en aspecto humano vienen a dar al éter -o en el aspecto de las fieras montaraces o en el de los arbustos o acaso en el de los pájaros- entonces afirman que es “nacer”, mas cuando se separan, que es “muerte malhadada”.
De este modo es norma que los llamen. Y a la costumbre me acomodo también yo.

Vamos pues, observa como prueba de las charlas del principio lo siguiente-por si en lo que precede le faltó a la forma algo de madera-; el sol, a la vista luminoso y ardiente por doquier, y cuantos cuerpos inmortales se bañan en calor y luz radiante; así mismo la lluvia, en todas partes lóbrega y helada, mientras que de la tierra despunta lo arraigado y sólido.
En el Odio cada cosa es diferente y va por separado, en cambio en la Amistad caminan juntos y son mutuamente deseados.
De ellos todo cuanto fue y cuanto es y ha de ser luego nació: árboles, varones y mujeres, fieras, pájaros y peces de acuática crianza, y dioses sempiternos, excelsos por las honras que reciben.

Ellos son los únicos reales, pero en su mutuo recorrerse se tornan en cambiantes formas, pues la mezcla los hace variar.

Empédocles – Acerca de la Naturaleza, 495.435 ac
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“Enseño únicamente sobre el sufrimiento y el final del sufrimiento”, decía Sakyamuni, y enunciaba las Ariya – Sacca,  las Cuatro Nobles Verdades, que forman una sola:

 

La primera Noble Verdad es dukkha, la naturaleza de la vida es sufrimiento. Ésta, oh monjes, es la Noble Verdad del Sufrimiento.

La segunda Noble Verdad es el origen de dukkha, el deseo ciego “tanha” y el apego “upadana”. Esta, oh monjes, es la Noble Verdad del Origen del Sufrimiento.

La tercera Noble Verdad es la cesación de dukkha, alcanzar el Nirvana, la Verdad absoluta, la Realidad última. Esta, oh monjes, es la Noble Verdad de la Cesación del Sufrimiento.

La cuarta Noble Verdad es el Sendero que conduce al cese del sufrimiento y a la experiencia del Nirvana. Esta, oh monjes, es la Noble Verdad del Noble Óctuple Sendero, Ariya – Atthangika – Magga.

 

Comprensión Recta, Samina ditthi
Pensamiento Recto, Samma sankappa

Palabra Recta, Sammma vaca
Acción Recta, Samma Kammanta
Modo de Vida Recto, Samma ajiva

Esfuerzo Recto, Samma vayama
Intención Recta, Samma sati
Concentración Recta, Samma samadhi

 

Sakyamuni

 

Enseñanzas de Siddharta Gautama en Benarés, luego de alcanzar la iluminación bajo el Árbol Bo.

No basta con que el hombre sea feliz en su carne, sino que debe ser feliz en su espíritu. Porque sin felicidad y fuerza espiritual la vida es engañosa. Sin buscar las cosas del espíritu, la vida se vive a medias y está vacía.

Por vida espiritual no quiero decir el apartarse una hora de un día para estar en adoración, sino buscar las cosas del espíritu cada hora de cada día. Les pregunto: Qué hizo esta gente para encontrar iluminación y fuerza espiritual? Sólo se dedicaron a una vida que tenía poco más que trabajar?  Se les dio la oportunidad cada día de sus vidas – tal como a Uds. les será dada la elección de buscar la fuerza del espíritu o resignarse a una vida de trabajo sin significado. El resultado es siempre el mismo: sepulcros olvidados y sueños olvidados, de olvidadas gentes. No es importante lo que alguien recuerde, sino alcanzar a Dios y sostener una posición positiva del Espíritu Que Mueve Todas Las Cosas, trayendo la conciencia del hombre más cerca del Creador.

No basta con buscar las cosas del espíritu a un nivel personal. Es egoísta hacerlo así, y quienes buscan lo espiritual sólo para sí mismos no están buscando cambiar al espíritu que se mueve a través de los corazones de los hombres. Ellos están escapando, eludiendo su responsabilidad, y usando su conocimiento para su propia glorificación.

Un hombre espiritual debe trabajar por un principio, por una causa, por una búsqueda mucho mayor que la glorificación de sí mismo, para cambiar el espíritu que dirige a los hombres hacia su destrucción.

Intentar vivir una vida espiritual en la sociedad moderna es el camino más difícil que se puede recorrer. Es un camino de dolor, aislación y pruebas de fe. Pero es el único camino que puede hacer de nuestra Visión una realidad. La verdadera búsqueda en la vida , es vivir la Sabiduría de la Tierra dentro de los confines del hombre.  No hay iglesia ni templo que necesitemos para encontrar la paz, porque nuestros templos están en la naturaleza. No hay líderes espirituales, porque nuestros corazones y el Creador son nuestros únicos líderes. Nuestro número es reducido, porque pocos hablan nuestro lenguaje o comprenden las cosas que vivimos. Así, recorremos solos nuestros caminos, porque cada Visión, cada búsqueda, es única para cada individuo. Pero debemos caminar en la sociedad, o nuestra Visión morirá .

Porque un hombre que no vive su Visión, está viviendo su muerte.

Hopi

El Gran Abuelo Hopi hablando como portavoz del Gran Espíritu Guerrero sobre las Visiones que recibió en la entrada de la Gran Caverna Eterna, 1920

La naturaleza es sabia.  Y tiende al equilibrio.

En situaciones limite se liberan en nosotros capacidades extraordinarias.  Cada vez que experimentamos una situación conflictiva, se activa en nosotros a nivel corporal, mental y emocional un Programa Biológico Especial, orientado a ayudarnos a buscar una solución al conflicto y resolverlo.

Ese programa depende del conflicto que se nos presente, pero por sobre todo depende de nuestra interpretación particular de la situación.

Así, cuando un animal siente la amenaza de un depredador, se activa en el inmediatamente un programa biológico de “emergencia” mediante el cual proliferan sus células pulmonares, aumentando su capacidad, permitiéndole correr mas rápido y estar totalmente alerta, concentrando toda su energía en la resolución del conflicto,  y poder así salvar con vida.

Cuando el conflicto ha sido resuelto, el animal entra en una fase de relajación, enfocando toda su energía en restaurar la normalidad, desintegrando las células creadas.

Esta situación, normal para todo ser vivo, en los humanos se presenta de una forma especial, ya que un conflicto de supervivencia que en el caso de un animal puede durar minutos o horas, en nuestro caso puede durar, meses, años o incluso décadas  sobrepasando totalmente la resistencia de una persona, agotando su energía al mantenerse en estado alerta, ya que la resistencia de cada uno depende de nuestro estado previo, físico, emocional, y mental.

Una persona que experimenta un conflicto determinado y lo califica amenazante para su vida, entrará inmediatamente en la fase activa y se iniciará en él un programa biológico significativo de la naturaleza, el cual suele presentarse como una proliferación de células del pulmón  en este ejemplo. Esto se mantendrá hasta que el conflicto sea resulto.  Durante esta fase, el apetito, el sueño, el ánimo… pasan a segundo plano ya que la naturaleza nos esta ayudando a enfocar nuestra energía y aumentar las capacidades que nos ayudarán a resolver el conflicto, dormir menos nos permite concentramos en encontrar una solución.

Si obtuviéramos una radiografía de nuestro cuerpo en este instante observaríamos una extraña proliferación de células a nivel pulmonar, la cual según la medicina actual sería diagnosticada como cáncer, el cual no guardaría relación con los sucesos de nuestra vida personal.   Erróneamente agregamos una nueva amenaza a alguien que esta tratando de superar un conflicto de supervivencia. Esta llamada enfermedad incurable no es mas que nuestro propio organismo ayudándonos a resolver un conflicto que nos aqueja interiormente.  Es nuestra cura.

Si logramos resolver nuestro conflicto sin interrupciones entraremos en la fase de curación en la que nuestro cuerpo comienza a restablecerse   Aquí suelen aparecer síntomas como la tos, a través de ésta se eliminan las células creadas para solucionar el conflicto, lo que a su vez puede ocasionar dolor por el desprendimiento que implica.  En esta fase muchas personas son erróneamente diagnosticadas con tuberculosis o enfermedades similares.  Estos síntomas simplemente significan que el conflicto ha sido superado y llegarán a su fin cuando nuestro organismo restablezca su equilibrio.  Estamos curados.

La naturaleza esta siempre en orden, un perpetuo equilibrio.   Nosotros somos parte de ella y compartimos sus leyes.  A medida armonicemos con ella estaremos cada vez mejor preparados como seres integrales para lidiar con los conflictos que diariamente se nos presentan.  La felicidad,  la salud, el equilibrio, la paz, son estados interiores que dependen solo de nuestra interpretación del entorno.  Todos es neutro, somos nosotros quienes le otorgamos un significado.

Es maravilloso comprender que nuestra salud depende totalmente de cada uno de nosotros. Es una responsabilidad personal aprender a disfrutar de cada experiencia.  Somos nosotros quienes interpretamos una situación determinada como conflicto, y somos nosotros quienes debemos aprender a resolverla, restablecer nuestro equilibrio.  De eso se trata experimentar la vida.

No existe una cura para el cáncer, porque simplemente No Existe el Cáncer.

No existen las enfermedades incurables, crónicas, congénitas o transmitidas, porque simplemente No Existen las Enfermedades.

La quinta ley de la Nueva Medicina Germánica, la ley de la “Quintaescencia” nos dice que “Cada llamada ”enfermedad“ es simplemente un PROGRAMA BIOLÓGICO SIGNIFICATIVO DE LA NATURALEZA, creado para resolver un conflicto biológico inesperado”.  Este es el fin del antiguo paradigma, de la medicina de la enfermedad, y el comienzo de una nueva época, una época de libertad, de auto-conocimiento  de dejar de vivir a través del miedo, de despertar.

Y mirar el universo con ojos de amor.

 

Ryke Geerd  HamerRyke Geerd Hamer

Cuando se decidió la suerte, se habló así:

“Tiempo es de concertarse. Hablad; que oigamos y que hablemos, digamos, si es preciso que la madera sea labrada, sea esculpida por Los de la Construcción, Los de la Formación, si ella será el sostén, el nutridor, cuando se haga la germinación, el alba”. “Oh maíz, oh tzité, oh suerte, oh [su] formación, asios, ajustaos” , fue dicho al maíz, al tzité, a la suerte, a [su] formación.

“Venid a picar ahí, oh Espíritus del Cielo. No hagáis bajar la boca, la faz de los Dominadores, de los Poderosos del Cielo”, dijeron.

Entonces dijeron la cosa recta: “Que así sean, así, vuestros maniquíes, los [muñecos] construidos de madera, hablando, charlando en la superficie de la tierra”.

—”Que así sea”, se respondió a sus palabras.

Al instante fueron hechos los maniquíes, los [muñecos] construidos de madera; los hombres se produjeron, los hombres hablaron; existió la humanidad en la superficie de la tierra. Vivieron, engendraron, hicieron hijas, hicieron hijos, aquellos maniquíes, aquellos [muñecos] construidos de madera. No tenían ni ingenio ni sabiduría, ningún recuerdo de sus Constructores, de sus Formadores; andaban, caminaban sin objeto. No se acordaban de los Espíritus del Cielo; por eso decayeron.

Solamente un ensayo, solamente una tentativa de humanidad. Al principio hablaron, pero sus rostros se desecaron; sus pies, sus manos, [eran] sin consistencia; ni sangre, ni humores, ni humedad, ni grasa; mejillas desecadas [eran] sus rostros; secos sus pies, sus manos; comprimida su carne. Por tanto [no había] ninguna sabiduría en sus cabezas, ante sus Constructores, sus Formadores, sus Procreadores, sus Animadores.

Éstos fueron los primeros hombres que existieron en la superficie de la tierra.

 

Junajpú Derriba a Itzam Yé (Vucub Caquix)

Vaso de los 7 dioses

 
 
Popol Vuh
Libro del consejo k’iche’

Pero no existe bien ni mal, todo es neutro y en este universo nada muere, cada célula está constantemente transformándose de un estado a otro y esta crisis es también una oportunidad de transformarse, es el momento para dejar de “revolucionar” en el mismo ciclo y “evolucionar” al próximo, liberarnos de verdades establecidas y explorar fuera de los límites conocidos en búsqueda de nuevos recursos, nuevas fuentes de energía, nuevos sentidos. Creer para poder ver.

Esa es la intención que guía a quienes en diversas áreas han comprendido que vivimos en un mundo de luz, de energía ilimitada que crea e inunda todo. Las verdades se tocan mutuamente en la física, la medicina, la psicología, la matemática, la química… nuestro hábitat poco a poco se ha ido develando para mostrarnos que no existe el vacío.

Es aquí donde nace la serie fractal, en la búsqueda de un puente hacia lo invisible, de un tercer ojo que nos muestre las formas de la energía creadora que nos inunda, que nos permita ver el sonido del silencio y el lleno del vacío.

Nace como una invitación a aprender el idioma en que la energía nos habla. Reactivar la conexión olvidada con el mundo intangible, el mundo platónico de las ideas.

A mostrar cómo se plasma el fluir de esa energía en el papel, a través del óleo.

Y revelar en parte el código secreto en el que se cultiva la vida.

Manifiesto Serie Fractales, Taller Fractal
2012
 
 

F.E. 6123 – Óleo sobre Papel, 2012

 

 

F.E. 61218 – Óleo sobre Papel, 2012

 

 

F.E. 61219 – Óleo sobre Papel, 2012

 

 

F.E. 6127 – Óleo sobre Papel, 2012

 

 

F.E. 71223 – Óleo sobre Papel, 2012

 

 

F.E. 6126 – Óleo sobre Papel, 2012

 

David Bohm

A propósito de esto, la medida no se consideraba en un sentido moderno, primario, como una especie de comparación de un objeto con un patrón externo, o unidad; este último procedimiento se consideraba más bien como una forma de exteriorizar una «medida interna» más profunda, que tenía un papel esencial en todas las cosas. Cuando algo iba más allá de su propia medida, esto no quería decir solamente que no estaba de acuerdo con un patrón exterior de lo que era correcto, sino, más aún, que era interiormente inarmónico, por lo que estaba destinado a perder su integridad y descomponerse en fragmentos.

Podemos asomarnos un poco a este modo de pensar cuando consideramos los significados primitivos de ciertas palabras.

Así, la palabra latina mederi, que significaba «curar» (raíz de la moderna «medicina»), se basa en una raíz que significa «medir». Esto refleja el concepto de que se consideraba la salud física como el resultado de un estado de orden y medida interiores en todas las partes y procesos del cuerpo.

También la palabra «moderación», que describe una de las más importantes nociones antiguas de virtud, tiene la misma raíz, y muestra que se consideraba esta virtud como el resultado de una medida interna subyacente a las acciones sociales y al comportamiento del hombre.

La palabra «meditación», que también tiene la misma raíz, supone una especie de ponderación (pesaje) o medida de todo el proceso del pensar, que llevará las actividades internas de la mente a un estado de armoniosa medida.

Así, física, social y mentalmente, la consciencia de la medida interna de las cosas fue considerada como la clave esencial de una vida saludable, feliz y armoniosa.

Está claro que la medida se expresa con más detalle por medio de la proporción o ratio; y ratio es la palabra latina de la cual ha derivado nuestra moderna «razón». Según el concepto antiguo, la razón se ve como la observación de una totalidad de «ratio» o proporción que se puede aplicar interiormente a la verdadera naturaleza de las cosas (y no sólo exteriormente, como una forma de comparación con un patrón o unidad). Desde luego, esta ratio no es necesariamente una mera proporción numérica (aunque, naturalmente, también la incluya), sino que más bien es, en general, una especie de proporción o relación universal cualitativa. Así, cuando Newton percibió el concepto de la gravitación universal, lo que vio podría escribirse así: «Igual que cae la manzana, así cae la luna y, ciertamente, así lo hacen todas las cosas». Para mostrar la forma de ratio más explícitamente, se puede escribir:

A:B::C:D::E:F

en donde A y B representan posiciones sucesivas de la manzana en momentos sucesivos de tiempo, C y D las de la luna, y E y F las de cualquier otro objeto.

Dondequiera que encontremos una razón teórica para algo, estaremos poniendo un ejemplo de esta noción de ratio, en el sentido de que esta razón supone que, del mismo modo que los diferentes aspectos están relacionados en nuestra idea, así estarán relacionados en la cosa a la que se refiere la idea. La razón esencial o ratio de una cosa es, pues, la totalidad de las proporciones internas en su estructura y en el proceso en el cual se forma, se mantiene y, finalmente, se disuelve. En este aspecto, comprender esta ratio es comprender el «ser más íntimo» de esta cosa.

Esto supone que la medida es una forma de penetrar en la esencia de todas las cosas, y que la percepción del hombre, al seguir los caminos que le señala, será clara y, por consiguiente, producirá una acción generalmente ordenada y una vida armoniosa. A este propósito será conveniente recordar las nociones de medida de los antiguos griegos en la música y en las artes visuales. Estas nociones subrayan que el contar con la medida fue la clave para comprender la armonía en la música (por ejemplo, la medida como ritmo, la proporción adecuada en la intensidad del sonido, la proporción adecuada en la tonalidad, etcétera).

Del mismo modo, en las artes visuales se consideraba la medida adecuada como esencial para la armonía del conjunto y la belleza (por ejemplo, considérese el «segmento áureo»).

Todo esto indica lo lejos que llegó a ir esta noción de medida, mucho más allá de la comparación con un patrón externo, hasta llegar a una especie de razón interna, o proporción, percibida tanto por los sentidos como por la mente.

David Bohm
La Totalidad y el Orden Implicado, 1980